en el fondo estoy triste.
y cansada de estar triste y sentirme mal por estar triste y peor aún por expresarlo, incluso aquí.
¿has tenido días en los que sientes la necesidad de pedirle a la vida un mensaje de los especiales? ¿ese algo que te arranca de lo cotidiano y por unos momentos te llena de maravilla? una maravilla de las que borran todas las manchitas que uno ha acumulado en el día. en los días.
hoy es uno de esos.
viernes, enero 22, 2010
jueves, enero 21, 2010
un poco como un diario
Hace 17 años, no, hace 18 años fue 1992. Hace 18 años yo tenía 14 años. Hace 18 años empezó un ciclo de 8 años en mi vida, 8 años de tener depresión y luchar contra ella. Así, luchar.
De los 14 a los 21. Fueron años de búsqueda, de lecturas, de preguntas, de respuestas a veces, casi nunca, de angustia, de desesperanza, de sicólogos, de siquiatras, de pastillitas que no sirvieron, de desesperar, de querer morir, desear morir, intentar morir, de luego sentirse revivir, de encontrarse con el cielo azulísimo de Bogotá y entender que ahí estaba el sentido, que la belleza del cielo, de una hojita amarilla bastaban para justificar mi existencia, por el privilegio de estar ahí y contemplarlos y maravillarlos (el universo soñó con mis ojos para poder verse distinto), de luego aikido, aikido que me ayudó tanto, aikido que se convirtió en mi espacio, en mi trabajo, en mi terapia, en mi proceso.
En algún momento sentí que todo lo duro había quedado atrás, que por primera vez luego de 1992 sentía alegría de vivir, ganas de vivir, ganas de seguir, de luchar, sentía que podía soñar y perseguir mis sueños, hacerlos realidad.
Vine a México con la oscura certeza de que este viaje era no un viaje para hacer una maestría, sino un viaje espiritual, una búsqueda, algo me faltaba y no sabía qué, pero sabía que tenía que irme para encontrarlo... acaso para encontrarme.
Llegar a México, y entonces, de nuevo, la depresión. Otra vez esa sombra que se agazapaba en los rincones y saltaba a la hora más angustiosa, más ansiosa o más estresante. Ahí estaba el aikido, pero volver al sicólogo, volví al sicólogo, dejé el sicólogo, busqué algo más mágico, ritual, los chakras, esas cosas.
Otra vez buscar respuestas, tratar de entender por qué para mí es tan difícil estar bien, entendiendo bien como tranquila. Por qué me sentía tan distinta a los otros, por qué yo todo lo vivía más complicado, más difícil.
Y el año pasado cometí la estupidez de alejarme del aikido por circunstancias ajenas a la práctica.
Pero la vida tiene caminos misteriosos, y de repente me encontré apoyando a una de las personas más cercanas a mí en México, y de las pocas que pueden entender, realmente entender esta historia porque la han vivido en carne propia. Y apoyarla, y estar ahí, y verla, y oírla hablar de su proceso, y de lo que dice el siquiatra.
Oír la versión de quien vive lo mismo que yo, y al igual que yo desde muy niña. Porque entonces descubrí que todo este continuo malestar lo vivo desde que me acuerdo.
Y de repente enterarme de que lo que para mí es "estar bien" es el estado normal de la gente, pero me tengo que explicar. Ese estar bien del que hablo, estar tranquila, optimista, confiada, alegre, me costó años de búsqueda, de esfuerzo, esos ochos años de allá arriba. Me imagino que debe sonar raro, pero así es, así fue. Quienes me conocen desde entonces lo saben, lo vieron, lo atestiguan, un gran cambio que ocurrió mitad por mi búsqueda solitaria de entonces y mitad por la maravilla que en mí hizo el aikido, la práctica, las palabras de mi sensei, los compañeros, el dojo.
Y es extraño, porque aunque siento que de alguna forma ahora no es tan así, por dentro sigo sintiendo que mi estado normal es el depresivo. Ese estado en que todo es tan difícil, tan sufrido.
Tú te podrás imaginar que uno se cansa. Mi lucha la ha movido esa idea de que no es justo, de que esto no puede ser vida. Y me he superado mucho, y he alcanzado muchas cosas. Pero en el fondo sigo temiendo la recaída. Y ese temor aún gobierna mi vida, mi forma de hacer las cosas, y sobre todo de relacionarme con el mundo.
Y entonces no puedo dejar de pensar que si es verdad y lo que sucede es que mi cerebro fisiológicamente tiene un problema, que de verdad hay algún asunto con los niveles de los neurotransmisores, que si de verdad el asunto es que mi cerebro se deprime y entonces mi mente empieza a buscar razones para explicarse ese malestar y al encontrarlas no hace más que hacer crecer la bola de nieve que me aplasta en los momentos de mayor estrés, incluyendo el emocional, que si de verdad para mí esa lucha y esa dificultad para alcanzar lo que para la gente es el estado normal se debe a un problema a nivel físico, entonces vale la pena buscar de nuevo la ayuda de un siquiatra, sabiendo como sé ahora que el resultado del tratamiento también depende del profesional, que quizás mi problema fue que me diagnosticaron mal y el tratamiento por tanto fue errado y por eso la peor depresión de todas, la que llegó a comprometer seriamente mi vida me dió tomando antidepresivos.
Mi amiga me dice que si hay gente que todos los días tiene que tomar una pastilla para mantener su presión arterial y así viven bien, por qué uno rechaza la posibilidad de tomar todos los días una pastilla que le ayude a controlar los problemas de la actividad cerebral y así entonces poder vivir mejor, sabiendo que entonces la capacidad de uno de afrontar y asumir los problemas no estará mermada.
Y yo que ahora siento el batir de esas alas negras rondándome, ahora que sé que andan por ahí hace varias semanas haciendo su trabajo, entonces abro de nuevo esa puerta, y mantengo en mi lista explorar de nuevo esa posibilidad cuando las condiciones económicas me lo permitan. Me da pánico pensar que todo lo de las últimas semanas ha sido de nuevo mi actividad cerebral jugándome una mala pasada, porque entonces significa que eso sigue ahí, y que pase lo que pase en mi vida, aún teniendo la expectativa de ¡por fin! dedicarme a lo que creo me hará feliz, ahí estará eso acechándome. Porque esto no es vida señores, no es justo tener que pasarla tan mal, no es justo que luego de 17 años de lucha eso siga por ahí. Puede que ya lo controle un poco más, pero ese control para no caer de nuevo en lo más oscuro del pozo implica que todo en mi vida ande lento y que yo siga teniendo miedo del rechazo de la gente y que por lo tanto siga escondiéndome cada vez que estoy mal, sintiéndome más sola y más triste.
Esto es algo que sólo se entiende si uno lo vive o tiene alguien muy cercano que también lo ha vivido. Por eso ya aprendí a dejar de comentarlo tanto. Pero hoy quería ponerlo aquí. Por mí.
Mañana voy a hablar con un siquiatra amigo de mi amiga, para pedirle su opinión profesional. Una pequeña guía mientras encuentro la manera de entrar a un tratamiento.
Me da miedo, pero al mismo tiempo siento una pequeña esperanza. La esperanza de darme cuenta que sí puedo ser "normal", que es posible para mí vivir sin temor al derrumbamiento. Vivir sin esconderme.
El que tenga oídos para entender, que oiga.
De los 14 a los 21. Fueron años de búsqueda, de lecturas, de preguntas, de respuestas a veces, casi nunca, de angustia, de desesperanza, de sicólogos, de siquiatras, de pastillitas que no sirvieron, de desesperar, de querer morir, desear morir, intentar morir, de luego sentirse revivir, de encontrarse con el cielo azulísimo de Bogotá y entender que ahí estaba el sentido, que la belleza del cielo, de una hojita amarilla bastaban para justificar mi existencia, por el privilegio de estar ahí y contemplarlos y maravillarlos (el universo soñó con mis ojos para poder verse distinto), de luego aikido, aikido que me ayudó tanto, aikido que se convirtió en mi espacio, en mi trabajo, en mi terapia, en mi proceso.
En algún momento sentí que todo lo duro había quedado atrás, que por primera vez luego de 1992 sentía alegría de vivir, ganas de vivir, ganas de seguir, de luchar, sentía que podía soñar y perseguir mis sueños, hacerlos realidad.
Vine a México con la oscura certeza de que este viaje era no un viaje para hacer una maestría, sino un viaje espiritual, una búsqueda, algo me faltaba y no sabía qué, pero sabía que tenía que irme para encontrarlo... acaso para encontrarme.
Llegar a México, y entonces, de nuevo, la depresión. Otra vez esa sombra que se agazapaba en los rincones y saltaba a la hora más angustiosa, más ansiosa o más estresante. Ahí estaba el aikido, pero volver al sicólogo, volví al sicólogo, dejé el sicólogo, busqué algo más mágico, ritual, los chakras, esas cosas.
Otra vez buscar respuestas, tratar de entender por qué para mí es tan difícil estar bien, entendiendo bien como tranquila. Por qué me sentía tan distinta a los otros, por qué yo todo lo vivía más complicado, más difícil.
Y el año pasado cometí la estupidez de alejarme del aikido por circunstancias ajenas a la práctica.
Pero la vida tiene caminos misteriosos, y de repente me encontré apoyando a una de las personas más cercanas a mí en México, y de las pocas que pueden entender, realmente entender esta historia porque la han vivido en carne propia. Y apoyarla, y estar ahí, y verla, y oírla hablar de su proceso, y de lo que dice el siquiatra.
Oír la versión de quien vive lo mismo que yo, y al igual que yo desde muy niña. Porque entonces descubrí que todo este continuo malestar lo vivo desde que me acuerdo.
Y de repente enterarme de que lo que para mí es "estar bien" es el estado normal de la gente, pero me tengo que explicar. Ese estar bien del que hablo, estar tranquila, optimista, confiada, alegre, me costó años de búsqueda, de esfuerzo, esos ochos años de allá arriba. Me imagino que debe sonar raro, pero así es, así fue. Quienes me conocen desde entonces lo saben, lo vieron, lo atestiguan, un gran cambio que ocurrió mitad por mi búsqueda solitaria de entonces y mitad por la maravilla que en mí hizo el aikido, la práctica, las palabras de mi sensei, los compañeros, el dojo.
Y es extraño, porque aunque siento que de alguna forma ahora no es tan así, por dentro sigo sintiendo que mi estado normal es el depresivo. Ese estado en que todo es tan difícil, tan sufrido.
Tú te podrás imaginar que uno se cansa. Mi lucha la ha movido esa idea de que no es justo, de que esto no puede ser vida. Y me he superado mucho, y he alcanzado muchas cosas. Pero en el fondo sigo temiendo la recaída. Y ese temor aún gobierna mi vida, mi forma de hacer las cosas, y sobre todo de relacionarme con el mundo.
Y entonces no puedo dejar de pensar que si es verdad y lo que sucede es que mi cerebro fisiológicamente tiene un problema, que de verdad hay algún asunto con los niveles de los neurotransmisores, que si de verdad el asunto es que mi cerebro se deprime y entonces mi mente empieza a buscar razones para explicarse ese malestar y al encontrarlas no hace más que hacer crecer la bola de nieve que me aplasta en los momentos de mayor estrés, incluyendo el emocional, que si de verdad para mí esa lucha y esa dificultad para alcanzar lo que para la gente es el estado normal se debe a un problema a nivel físico, entonces vale la pena buscar de nuevo la ayuda de un siquiatra, sabiendo como sé ahora que el resultado del tratamiento también depende del profesional, que quizás mi problema fue que me diagnosticaron mal y el tratamiento por tanto fue errado y por eso la peor depresión de todas, la que llegó a comprometer seriamente mi vida me dió tomando antidepresivos.
Mi amiga me dice que si hay gente que todos los días tiene que tomar una pastilla para mantener su presión arterial y así viven bien, por qué uno rechaza la posibilidad de tomar todos los días una pastilla que le ayude a controlar los problemas de la actividad cerebral y así entonces poder vivir mejor, sabiendo que entonces la capacidad de uno de afrontar y asumir los problemas no estará mermada.
Y yo que ahora siento el batir de esas alas negras rondándome, ahora que sé que andan por ahí hace varias semanas haciendo su trabajo, entonces abro de nuevo esa puerta, y mantengo en mi lista explorar de nuevo esa posibilidad cuando las condiciones económicas me lo permitan. Me da pánico pensar que todo lo de las últimas semanas ha sido de nuevo mi actividad cerebral jugándome una mala pasada, porque entonces significa que eso sigue ahí, y que pase lo que pase en mi vida, aún teniendo la expectativa de ¡por fin! dedicarme a lo que creo me hará feliz, ahí estará eso acechándome. Porque esto no es vida señores, no es justo tener que pasarla tan mal, no es justo que luego de 17 años de lucha eso siga por ahí. Puede que ya lo controle un poco más, pero ese control para no caer de nuevo en lo más oscuro del pozo implica que todo en mi vida ande lento y que yo siga teniendo miedo del rechazo de la gente y que por lo tanto siga escondiéndome cada vez que estoy mal, sintiéndome más sola y más triste.
Esto es algo que sólo se entiende si uno lo vive o tiene alguien muy cercano que también lo ha vivido. Por eso ya aprendí a dejar de comentarlo tanto. Pero hoy quería ponerlo aquí. Por mí.
Mañana voy a hablar con un siquiatra amigo de mi amiga, para pedirle su opinión profesional. Una pequeña guía mientras encuentro la manera de entrar a un tratamiento.
Me da miedo, pero al mismo tiempo siento una pequeña esperanza. La esperanza de darme cuenta que sí puedo ser "normal", que es posible para mí vivir sin temor al derrumbamiento. Vivir sin esconderme.
El que tenga oídos para entender, que oiga.
martes, enero 19, 2010
es como un colchón
esta mañana amanecí triste. es una cosa un poco estúpida, pero es así. no puedo seguir conviviendo con los de mi casa, no los lunes, cuando ellos son tan de ese mundo que quiero dejar atrás, que necesito alejar. poner una cerca entre ese mundo que hace rato se fue y yo. y eso incluye alejarme de ellos, que se acercan a ese mundo, sobre todo los lunes.
me da un poco de rabia, porque yo sabía que este lunes y el siguiente iba -voy- a necesitar un refugio lejos de ese departamento. afortunadamente el primer lunes de febrero (el primero de febrero!) me cambio a otro lugar, un cuartico chiquito donde estaré lejos y estaré mejor y sospecho que seré más feliz.
entonces triste, y es como si a pesar de que el sol brilla en el cielo yo cargara las nubes en mis ojos. y así todo se ve más bien gris y pesimista. y luego la vida que no promete mucho.
PERO sucede algo. luego de todas estas horas estando apagada, empiezo a sentir de nuevo dentro de mí algo que se rebela y se revela, una especie de optimismo, ese ser que confía en que todo saldrá bien, y es como un colchón que de alguna manera construí y que me recibe cuando me caigo, me acoge, me llena de suavidad y fuerza y calma y me envía de nuevo al mundo, a un cielo azul inundado de un sol maravilloso.
y yo empiezo a sentir que salgo con los ojos lavados y de nuevo libres.
me caigo y me levanto y me digo que sólo son dos semanitas más que hay que aguantar, dos semanas en las que además haré el gran cierre de esta parte de mi vida. en febrero empieza de verdad el año nuevo para mí.
me da un poco de rabia, porque yo sabía que este lunes y el siguiente iba -voy- a necesitar un refugio lejos de ese departamento. afortunadamente el primer lunes de febrero (el primero de febrero!) me cambio a otro lugar, un cuartico chiquito donde estaré lejos y estaré mejor y sospecho que seré más feliz.
entonces triste, y es como si a pesar de que el sol brilla en el cielo yo cargara las nubes en mis ojos. y así todo se ve más bien gris y pesimista. y luego la vida que no promete mucho.
PERO sucede algo. luego de todas estas horas estando apagada, empiezo a sentir de nuevo dentro de mí algo que se rebela y se revela, una especie de optimismo, ese ser que confía en que todo saldrá bien, y es como un colchón que de alguna manera construí y que me recibe cuando me caigo, me acoge, me llena de suavidad y fuerza y calma y me envía de nuevo al mundo, a un cielo azul inundado de un sol maravilloso.
y yo empiezo a sentir que salgo con los ojos lavados y de nuevo libres.
me caigo y me levanto y me digo que sólo son dos semanitas más que hay que aguantar, dos semanas en las que además haré el gran cierre de esta parte de mi vida. en febrero empieza de verdad el año nuevo para mí.
martes, enero 05, 2010
¿estrategia?
mejor ignoro mis juicios de valor respecto a la tesis y me dedico a ella. Así, por un lado la sufro menos, y por el otro pienso menos en cosas que duelen.
todo esto es, sospecho, un resultado del estrés tan fuerte que debo tener en alguna parte, y del que no soy consciente.
y entonces antes de escribir que hoy muy bien me parece que todo apesta (pero esto es el malhabido bicho ese del estrés), prefiero ponerme a cantar muy alto cualquier canción, la primera que se me venga a la cabeza, y hacer como que no me doy cuenta.
todo esto es, sospecho, un resultado del estrés tan fuerte que debo tener en alguna parte, y del que no soy consciente.
y entonces antes de escribir que hoy muy bien me parece que todo apesta (pero esto es el malhabido bicho ese del estrés), prefiero ponerme a cantar muy alto cualquier canción, la primera que se me venga a la cabeza, y hacer como que no me doy cuenta.
domingo, enero 03, 2010
el problema
El asunto es que siento que mi tesis apesta. Así. Tal cual.
Siento que apesta, que fui muy mediocre (es la verdad, no estoy latigándome ni nada de eso), y bueno. Me asusta mucho sentarme a trabajar en ella, a terminarla y darme cuenta que es tan mala, que quizás no tiene el nivel que se necesita para la maestría, que está mal hecha, que arruiné una buena idea.
Y ahora tengo que terminarla, tengo que esta semana.
Y hoy parece que nunca la voy a terminar. Que esta semana nunca se va a acabar.
"esta semana".
Siento que apesta, que fui muy mediocre (es la verdad, no estoy latigándome ni nada de eso), y bueno. Me asusta mucho sentarme a trabajar en ella, a terminarla y darme cuenta que es tan mala, que quizás no tiene el nivel que se necesita para la maestría, que está mal hecha, que arruiné una buena idea.
Y ahora tengo que terminarla, tengo que esta semana.
Y hoy parece que nunca la voy a terminar. Que esta semana nunca se va a acabar.
"esta semana".
jueves, diciembre 31, 2009
esperando el bus a Morelia
una bonita ciudad de México donde recibiré el 2010.
y bueno, luego de tantas y tantas dudas, hoy desperté feliz, de un humor extraordinario, feliz por todo lo que trajo el 2009, viéndolo con ojos renovados y agradecidos, y fascinados y felices por lo que trajo, por las maravillosas personas que dejó caer en mi vida, y que de una u otra forma se quedan y se quedan muy muy dentro de mí, por las emocionantes promesas y sugerencias que me deja. fue un año excelente, y todo, todo, riquísimo, fructífero, bellísimo.
la vida sonríe desde el sol, me sonríe, le sonrío.
todo es tan bonito, es un día tan lindo para darle una despedida amorosa a este año tan bonito, y recibir también amorosamente a un año que desde ya me saluda con las manos llenas de sorpresas bonitas y de fantásticas aventuras.
feliz despedida de 2009 y un 2010 fantástico y lleno de sorpresas bonitas para quienes todavía se asoman por esta casita. un abrazo largo y cargado de buenos deseos, y de bendiciones.
chau! me voy a celebrar.
y bueno, luego de tantas y tantas dudas, hoy desperté feliz, de un humor extraordinario, feliz por todo lo que trajo el 2009, viéndolo con ojos renovados y agradecidos, y fascinados y felices por lo que trajo, por las maravillosas personas que dejó caer en mi vida, y que de una u otra forma se quedan y se quedan muy muy dentro de mí, por las emocionantes promesas y sugerencias que me deja. fue un año excelente, y todo, todo, riquísimo, fructífero, bellísimo.
la vida sonríe desde el sol, me sonríe, le sonrío.
todo es tan bonito, es un día tan lindo para darle una despedida amorosa a este año tan bonito, y recibir también amorosamente a un año que desde ya me saluda con las manos llenas de sorpresas bonitas y de fantásticas aventuras.
feliz despedida de 2009 y un 2010 fantástico y lleno de sorpresas bonitas para quienes todavía se asoman por esta casita. un abrazo largo y cargado de buenos deseos, y de bendiciones.
chau! me voy a celebrar.
martes, diciembre 29, 2009
a veces la soledad es pasarla super conmigo misma y absoluta felicidad. disfrutar del tiempo conmigo.
otras veces es como una presencia agobiante que cierra al mundo en una bolsa densa y gris. en esas ocasiones me espanta y me lastima el corazón.
supongo que hoy es un día en el que debo salir al menos un rato.
otras veces es como una presencia agobiante que cierra al mundo en una bolsa densa y gris. en esas ocasiones me espanta y me lastima el corazón.
supongo que hoy es un día en el que debo salir al menos un rato.
sábado, diciembre 26, 2009
2009
en realidad este año merece una despedida cariñosa, en verdad ha sido muy bueno. Aún duelen cosas, sí, pero todo, incluso lo que duele, fue muy bueno.
no sé si al final me anime a hacer un balance, quién sabe. Pero no quería dejar que los días de diciembre pasaran sin al menos decir que si bien este año me trajo un dolor muy grande, ese dolor se debió a que primero me trajo una gran felicidad, y en todo caso el gran dolor fue y sigue siendo muy fructífero y enriquecedor... y está además esa sensación de que cuando todo pase, vendrán cosas magníficas gracias a este proceso.
mi gran y bellísimo proyecto de vida que está en la etapa final de su concepción empezará en 2010 si todo -y Dios, ojalá- sale bien.
una sonrisa interior.
y otra exterior.
no sé si al final me anime a hacer un balance, quién sabe. Pero no quería dejar que los días de diciembre pasaran sin al menos decir que si bien este año me trajo un dolor muy grande, ese dolor se debió a que primero me trajo una gran felicidad, y en todo caso el gran dolor fue y sigue siendo muy fructífero y enriquecedor... y está además esa sensación de que cuando todo pase, vendrán cosas magníficas gracias a este proceso.
mi gran y bellísimo proyecto de vida que está en la etapa final de su concepción empezará en 2010 si todo -y Dios, ojalá- sale bien.
una sonrisa interior.
y otra exterior.
jueves, diciembre 24, 2009
mejor los buenos recuerdos
deseo quedarme con las palabras bonitas, la música, las referencias a Naruto, el cuidado, el abrazo, las caricias en la cabeza, el beso en la mejilla, los buenos deseos, el "te quiero mucho", el "me avisas cuando te vayas a titular".
eso.
es mejor así, un cierre donde la balanza se inclinó en los buenos momentos, las palabras dulces, los buenos deseos y el afecto.
lo otro, los chismes, las murmuraciones, fueron mínimas, tres frases, y quiero desterrarlas de mi memoria, usualmente mente eres afecta a torturarme con los puntos negros de los inmensos lienzos, hoy te digo basta, déjame en paz. quiero tener buenos recuerdos.
todo muy dulce, muy bello, lleno de afecto.
chau!
eso.
es mejor así, un cierre donde la balanza se inclinó en los buenos momentos, las palabras dulces, los buenos deseos y el afecto.
lo otro, los chismes, las murmuraciones, fueron mínimas, tres frases, y quiero desterrarlas de mi memoria, usualmente mente eres afecta a torturarme con los puntos negros de los inmensos lienzos, hoy te digo basta, déjame en paz. quiero tener buenos recuerdos.
todo muy dulce, muy bello, lleno de afecto.
chau!
martes, diciembre 22, 2009
despierto
y al sol que entra por la ventana se le cuela el peso emocional de estos días, la noticia de anoche desde Colombia y lo de aquí, que se desdibuja un poco.
pero sólo por contraste con lo otro, que es familiar y fuera de las manos. es de las cosas de esperar que todo salga lo mejor posible
y como siempre -cansadamente- pienso en lo de aquí, y de repente me doy cuenta que uno de mis principales errores proviene del miedo al rechazo.
y me digo -y lo anoto, a fin de no olvidarlo- que es preferible darme a conocer tal cual, es preferible el rechazo informado de quien no puede contigo, que la sensación de "y si..."
no importa mucho para lo que pasó, pero sí para mi hoy y para lo que vendrá. pero es tan aplicable a todo... impresionante.
estoy cansada, la verdad.
pero sólo por contraste con lo otro, que es familiar y fuera de las manos. es de las cosas de esperar que todo salga lo mejor posible
y como siempre -cansadamente- pienso en lo de aquí, y de repente me doy cuenta que uno de mis principales errores proviene del miedo al rechazo.
y me digo -y lo anoto, a fin de no olvidarlo- que es preferible darme a conocer tal cual, es preferible el rechazo informado de quien no puede contigo, que la sensación de "y si..."
no importa mucho para lo que pasó, pero sí para mi hoy y para lo que vendrá. pero es tan aplicable a todo... impresionante.
estoy cansada, la verdad.
sábado, diciembre 19, 2009
leyendo aquí y allá
me entra una agitación interior furibunda y grito que no voy a dejar de creer ni de tener esperanza porque eso es lo que me hace ser yo y me ayuda a vivir!!!!.
porque me gusta creer que al final todo será lindísimo en esta vida mía.
sólo hay que esperar un poco para ajustar los rumbos y empezar esos nuevos caminos a los que tanto aspiro.
porque me gusta creer que al final todo será lindísimo en esta vida mía.
sólo hay que esperar un poco para ajustar los rumbos y empezar esos nuevos caminos a los que tanto aspiro.
el primer regalo de esta navidad
ayer me dijeron una de las cosas más lindas que me han dicho en los últimos tiempos. en realidad me lo escribieron, y por eso lo puedo poner aquí tal cual:
Cómo pudiste darme tanto en tan poco tiempo? Por eso eres tan especial Ruth.
un botón
yo por ejemplo soy del tipo de personas que hacen de un juego de Wii con espada (llamado asalto, en donde uno se engrenta a un jurgo'e gente) un pequeño psicoanálisis.
viernes, diciembre 18, 2009
¿balances?
no sé si tenga fuerza o valor para hacer balances de este año. este año viví un desamor como si fuera la primera vez. de alguna manera es la primera vez. es la primera vez.
y ese dolor de corazón, esas náuseas en el estómago, me asustan.
pero quizás al final pueda escribir sobre este año que está llenísimo de cosas, uno podría meter dos o tres años en este 2009.
habrá que ver qué pasa.
y ese dolor de corazón, esas náuseas en el estómago, me asustan.
pero quizás al final pueda escribir sobre este año que está llenísimo de cosas, uno podría meter dos o tres años en este 2009.
habrá que ver qué pasa.
¿recaída?
hoy siento como si nunca se me fuera a ir esta tristeza. siento como que siempre me quedarán retazos de ella en el alma, no quiero.
necesito eso que llaman transformación.
necesito eso que llaman transformación.
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